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60th IFLA General Conference - Conference Proceedings - August 21-27, 1994

Internet: Potencial de Servicios en América Latina

Alberto Cabezas B.
Coordinador de Redes, Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT)


ABSTRACT

Las conexiones a Internet se están produciendo con una gran velocidad en el continente. Sin embargo, el peligro mayor es enfocar la red como una fotografía, que congela un determinado momento, sin tomar en cuenta el desarrollo anterior y las demandas de los usuarios. Este trabajo se centra en describir cuál ha sido la evolución de la conectividad en la región, los diversos "mundos" que participan en este esfuerzo y apuntar a posibles tendencias futuras. Lo que se desarrollará a continuación se basa en una interpretación que más que dar respuestas específicas, ayudará a desarrollar una mirada estratégica sobre este fenómeno y formular nuevas preguntas. Especialmente respecto al rol de las redes nacionales, las bibliotecas y el entrenamiento de los usuarios.


PAPER

En 1993, Internet crecía un 12% mensual, cubriendo a 91 naciones, y con compuertas de correo electrónico a 126 países. Asimismo, se estimaban sus dimensiones en más de 2 millones de computadores y un 48% de las redes estaban en el sector investigación, un 7% en el gobierno, 6% en educación, 10% en defensa y el restante 29% en el área comercial.1

Actualmente, casi toda la región está conectada a Internet si con ello entendemos la facilidad de traspasar mensajes utilizando, por ejemplo, otras redes del tipo BITNET o UUCP que, fundamentalmente, permiten correo electrónico bajo el sistema de "almacenamiento y reenvío".2 El punto de atención es qué países de la región se encuentran cone ctados a Internet, de forma dedicada, con el protocolo TCP/IP, debido a la amplia gama de servicios que soporta esta red de redes. Los servicios básicos que provee son: Correo Electrónico, Conexión Remota (Telnet) y Transferencia de Archivos (FTP). Especialmente útil es la Conexión Remota ya que permite la consulta en línea a bases de datos, independiente de la distancia física.

Otros servicios de gran éxito son de tipo interactivo, orientados al usuario final, que permiten "navegar" en cientos de computadores. Gopher, por ejemplo, funciona bajo la arquitectura cliente servidor y World Wide Web es otra herramienta basada en hipertexto que facilita la recuperación de textos, imágenes, sonidos e inclusive cuenta con interfaces gráficas para con sultar bases de datos. También se encuentran sistemas para permanecer informado como las listas de correo electrónico (listserver) o distribución de noticias (News) y finalmente existen herramientas para recuperar información: Archie (para software), WAIS (bases de datos distribuidas), Verónica (busca los títulos de Gopher) y, por cierto, los Catálogos en Línea d e Bibliotecas (OPAC).

Desarrollo de las redes

En América Latina, quien inició el esfuerzo de redes fue el mundo académico y científico. Las primeras iniciativas de redes de tipo BITNET o UUCP nacen, en gran medida, de los Centros de Cómputos de las Facultades de Ingeniería o de los Departamentos de Ciencias de la Computación durante la segunda mitad de los años 80.

Otro actor fue el mundo de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG). La consolidación de esta realidad, en la década pasada, se complementó con iniciativas de nodos como PeaceNet en Estados Unidos o Geonet en Londres. Son sistemas que ofrecen facilidades de correo electrónico y conferencias orientadas a lo que se podría denominar "la sociedad civil" con tem as como derechos humanos, derechos de las minorías, medio ambiente en un escala global, etc. Este proceso llevó al desarrollo de un conjunto de sistemas basados en el continente que conforman la red APC (Association for Progressive Communications) y que intercambian mensajes y conferencias entre ellos y con Internet. En tanto, el mundo comercial desarrolló sus redes propietarias. Las excepciones fueron de firmas como IBM o Digital (y posteriormente SUN) que apoyaron los esfuerzos de las redes académicas. Este sector suele ser un gran utilizador de redes tipo X.25 para conectarse a bases de datos comerciales, accesar el correo corporativo o participar de un nodo privado.

Claramente, 1994 marca el año de la consolidación o integración de numerosas redes nacionales a Internet en América Latina y el Caribe. Para que ello sucediese, se produce un cambio importante en términos de las organización que éstas se dan. Ya no se trata del esfuerzo de una determinada entidad, sino que se consolida la creación de estru cturas legales del tipo Consorcio, sin fines de lucro, para dar sustentabilidad a los proyectos, involucrando a universidades, organismos de Estado responsables de Ciencia y Tecnología, instituciones fundadoras. En general estas redes cuentan con el fuerte apoyo de los organismos de Ciencia y Tecnología (Brasil, Venezuela, México, Chile, Argentina, Costa Rica) y, obviamente, hay excepciones como Ecuador, por ejemplo, donde un banco fue el impulsor inicial de la conexión TCP/IP.

Otro aspecto importante es que a inicios de los 90, se produjeron reuniones entre las iniciativas de redes y surgió el apoyo de organismos como la National Science Foundation (NSF), la Organización de Estados Americanos (OEA), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), FUNDESCO de España, Unión Latina, entre otras, para afianzar la conectividad. Por cit ar un ejemplo, la OEA, en 1991, aprobó la iniciativa Red Inter Universitaria Hemisférica de Información Científica y Tecnológica, RedHUCyT. Algunas de sus actividades son el apoyo a la Red Académica, Científica y Tecnológica del Caribe (CUNet) que espera, para fines de 1994, tener interconectados a todos los países del Caribe miembros de la organización. Asimismo, colabora en la conexión de la red JAMET de Jamaica y en Centroamérica en la articulación de una "espina dorsal" a través de la Red Nacional de Investigación de Costa Rica (CRNet) que logró la conexión de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) de Nicaragua y de Panamá.3

Respecto a los encuentros, uno de los primeros se realizó en Chile en 1990. Brasil, en 1991, dio la partida para los denominados "Foros" regionales que se sucedieron en México y Venezuela, planeándose para octubre de este año, en Argentina, el denominado IV Foro de Redes Académicas de América Latina y el Caribe. Como se desprende de las convocatorias, e stos encuentros suelen ser coordinados por los organismos responsables de Ciencia y Tecnología de cada país y la red nacional, con el apoyo de instituciones internacionales. En el transcurso de cada una de estas reuniones se estableció un conjunto de tareas a desarrollar y compromisos. Sin embargo, los acuerdos globales no fueron seguidos de forma estricta, pero sí f ructificaron iniciativas concretas y acuerdos bilaterales.4

Estado de la conectividad

Actualmente, la situación se puede caracterizar de la siguiente forma:

Redes con presencia nacional. Son topologías que contemplan puntos de acceso a lo largo del territorio y no sólo en la capital. La espina dorsal está configurada por conexiones TCP/IP y su conexión internacional es de uno o dos canales de al menos 64 kbps. En tal situación se encuentra Brasil, Chile, México, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Puerto Ric o. (En general, corresponde a las redes más "antiguas" con más de un año de conexión a Internet.)

Redes en transición. Fuerte desarrollo de conectividad UUCP a lo largo del territorio, conectadas en la capital con enlaces de al menos 64 kbps a Internet. Es el caso de Perú o Argentina que están afianzando la conectividad IP en el territorio.

Redes desarrolladas pero sin conexión dedicada a Internet. Cuba que combina redes X.25 con UUCP. También puede mencionarse a Colombia, la cual espera su conexión este año.

Redes conectadas a Internet pero con fuerte presencia en la capital. Es el caso de Uruguay, Nicaragua, Panamá. Asimismo, para este año, se contempla la integración de Bolivia, Honduras, Jamaica.

Redes conectadas a través de correo electrónico. Fundamentalmente conexiones vía UUCP como el Caribe. Otra línea es el desarrollo de proyectos de redes en Guatemala y el fortalecimiento de las conexiones conmutadas en países como Paraguay.

Finalmente, en la región, el sistema APC cuenta con nodos en Brasil, Uruguay, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Colombia, México. Este desarrollo tiene una importancia particular porque abrió el camino de las redes a las ONGs del continente y a numerosos centros de investigación en Ciencias Sociales independientes.

De este cuadro, se desprende que las preguntas han cambiado sustancialmente. Si el mayor esfuerzo fue la creación misma de las redes, hoy comienza a dirigirse hacia el tema servicios.

Tensiones para un desarrollo de servicios

Bibliotecas

Bajo el peligro de la polémica, las bibliotecas, en general, han tenido un rol más bien pasivo en la construcción de las redes nacionales. Su aporte ha sido la "posibilidad" de colocar sus recursos y su papel como usuarios. Actualmente están disponibles al público catálogos de Universidades como en México y Chile; algunos Organismos de Ciencia y Tecnología; la Biblioteca Nacional de Venezuela y, a fines de 1994, el OPAC de la Red Nacional de Información Bibliográfica en Chile.

El fenómeno de Internet, por otra parte, permite a este universo "saber" qué se está produciendo en un determinado campo, al menos a nivel de libros o catálogos de publicaciones periódicas. Lo dramático es que el acceso ilumina la debilidad de las colecciones en la región. Este círculo muestra más que nunca la necesidad de reforzar la filosofía de la cooperación entre las bibliotecas. Sólo que hoy pueden diseñarse servicios de información de entrega del documento original, a través de redes, que eran impensables años atrás, como lo demuestran las experiencia de países desarrollados.5

El segundo desafío para la bibliotecas será asumir la cultura de Internet para guiar al usuario sobre dónde comenzar a buscar. El dominio de herramientas como Gopher, Wais y Mosaic serán claves no sólo para enseñar su uso, sino a fin de dar indicaciones sobre cuáles fuentes son pertinentes en un mundo de cientos de servidores. Por otra parte, el auge de estos servicios es una oportunidad única donde el know how de los profesionales de información permitirá mejorar cualitativamente el tipo o la presentación del material que ofrecen. Finalmente, uno de los parámetros para medir la calidad del servicio será la capacidad organizativa para entregar el documento original y la selección de bases de datos a ser montadas localmente. Es allí donde las bibliotecas, especialmente las universitarias, deberán seguir con atención el tema del copyright, la negociación contractual y fen&oacu te;menos de downsizing, en cuanto a software para OPACs. Sin duda, una mirada atenta al proceso llevado a cabo en otros continentes permitirá aprender de la experiencia acumulada.

Las redes y la apertura

Hace cinco años, dado el desarrollo de las redes de información temáticas, había proyectos de conexión regionales más "propietarios". Hoy la palabra es interconectividad con Internet y existe una oportunidad única para aprovechar estas infraestructuras.

De una visión en que la red debería proveer todo, el camino más fructífero comienza a ser la flexibilidad. Es el espacio de desarrollo de proyectos conjuntos donde la red nacional ofrece su infraestructura y aliento para que las organizaciones diseñen sus servicios. Inclusive, el tráfico de otras redes: por ejemplo, en Brasil, la red nacional (RNP) fac ilita a Alternex el uso del canal de Internet. Y en Chile, REUNA, ha indicado su disponibilidad de ayudar a la conexión de un posible nodo APC. Otros proyectos importantes en fase de implementación o de diseño se refieren a conexión de colegios en Costa Rica, Perú y Brasil. Inclusive, una iniciativa como BITNIS que surgió entre la Universidad de Chile, la Organización Panamericana de Salud y la National Library of Medicine permiten consultar MEDLARS a través de correo electrónico, con tanto éxito que, de ser un proyecto para América Latina, se ha expandido a Europa del Este.6 Una segunda área de coordinación será el tema de tarifas y usuarios comerciales. La norma de Internet (en Estados Unidos) ha sido el pago de la conexión por ancho de banda. En pocos países de América Latina existen experiencias de pago por volumen de tráfico internacional dada la tradición de UUCP o la visión de que la conexió ;n es un recurso escaso (en casi todos los países el tráfico nacional es gratuito).

El punto es que puede requerirse una cierta "armonización" de las prácticas de cobro a fin de facilitar la conexión entre países y el diseño de proyectos globales. Actualmente, el tráfico entre dos países de la región se produce a través de un enrutador en Estados Unidos (o utilizando la espina dorsal en Estados Unidos), salvo las ex periencias de conexiones regionales de Argentina con Chile que logra conformar un enlace con dos salidas, la de Nicaragua con Costa Rica y la posibilidad de Uruguay con Argentina.

A ello se suma que los enlaces, naturalmente, se saturan y el desarrollo de servicios, en este contexto, es un problema de sobrevivencia. Por ejemplo, numerosos software o revistas son traídos cientos de veces desde servidores anónimos de archivos de Estados Unidos o Europa con el consecuente tráfico que generan. La clave, para toda red, será determinar una porci&oac ute;n de los recursos disponibles para ser montados localmente y dar una adecuada difusión sobre su existencia donde, como se indicó, el aporte de los profesionales de información puede marcar una gran diferencia. Finalmente, las redes "académicas puras" que deben financiar sus enlaces saben que los subsidios irán bajando a lo largo del tiempo o se requerirá aumentar su velocidad. Internet es una red con fuerte participación de empresas. Es aquí, donde, por motivos pragmáticos, se vislumbra una ampliación progresiva de los servicios nacionales al mundo pri vado a fin de mantener la calidad de los enlaces como sucede, por ejemplo, en Chile con REUNA y la Red de Computadores S.A. La tendencia más fuerte apunta a mantener estructuras de Consorcio sin fines de lucro, pero que aceptan usuarios comerciales, si la legislación lo permite en su país, con lo cual deben armonizar políticas acordes de uso y colocar cada día más atención a temas como calidad y seguridad de la red.

CONCLUSIONES

Herramientas como Gopher, WWW y Wais han permitido una nueva forma de navegar por Internet y acceso a la información para el usuario final. Su promesa mayor, desde otro ángulo, es que rompe todo esquema de "centralizar" la información y facilitan el diseño flexible de redes en el continente.

Este es un espacio que a futuro requerirá de especialistas de información con miradas atentas al servicio ya que, en algunos casos, al "navegar" por el continente, se observa que no se aprovechan todas sus potencialidades. No basta con construir un servicio, la tarea más importante es la mantención, evaluación constante de las necesidades de los usuarios y la p articipación activa de la organización. Estas son las lecciones que se desprenden del trabajo de CONICYT (Chile) donde un sistema basado en Gopher recibe más de 15 mil consultas al mes y se han colocado todos los concursos y bases de datos que se manejan con un profundo impacto para los investigadores de regiones. Otras experiencias interesantes se encuentran en Perú con el Gopher de la Red Científica Peruana, que contiene un gran volumen de información sobre América Latina o el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile que ha desarrollado un servidor WWW con una atenta mirada al diseño gráfico. CONICIT de Venezuela, en tanto, pe rmite el acceso a sus bases de datos.

Sin embargo, aunque parezca obvio, la redes son extremadamente eficientes para traspasar bytes, señales eléctricas, pero no asegura la efectividad de la comunicación y de la acciones que emprenden las personas en una red. A fin de cuentas, la vara más estricta y cierta es el usuario.

Escribiendo este trabajo revisé antiguas investigaciones que se iniciaron durante mi estadía en ILET, junto a Gabriel Rodríguez, analizando las redes regionales. Hoy son todavía más que válidas algunas afirmaciones. En relación a las redes de información, América Latina y el Caribe, en los últimos dos decenios, han impulsado un conjunto de iniciativas en diversos campos derivado de la necesidad de compartir información relativa a qué se estaba produciendo en la región. Es así como existe REDUC en el campo de la educación, INFOPLAN y CARISPLAN en planificación, INFOLAC un programa dedicado a la cooperación entre redes y sistemas nacionales de información, BIREME en salud, DOCPAL en población, CLAD en Administración Pública, CLACSO en Ciencias Sociales, REPIDISCA en Ingeniería Sanitaria, por nombrar a lgunas de las más importantes. Se mencionaba, en esa época, la dificultad de algunas de ellas para alcanzar al usuario final y un análisis comparativo de redes de información de la región indicaba que la falta de sistemas de comunicación expeditos ha sido uno de los mayores problemas que enfrentan las redes: "Si a las redes de información, sumamo s redes de comunicación, podremos tener, a muy corto plazo, servicios realmente eficientes."7

El estudio concluía que las líneas estratégicas para el sector información se ubicaban en la óptica de potenciar la inversión desarrollada, en los últimos diez años, en sistemas de información, mediante inversiones proporcionalmente marginales en el desarrollo de sistemas de comunicación. Asimismo, diseñar y aplicar sis temas de capacitación no sólo dirigidos a los profesionales técnicos, sino también a los usuarios finales. Por otra parte, se sugería desarrollar un programa innovador en marketing de la información. Este es un tema clave en la calidad del servicio al usuario final. Finalmente, impulsar enfoques y metodologías sobre evaluación del uso de la información acumulada y los sistemas de redes, con el objetivo de rediseñar en forma permanente los servicios al usuario.8

Parte importante de estas ideas se plasmaron en un proyecto en desarrollo auspiciado por el CIID de Canadá denominado Red de Redes. Sin embargo, lo que resulta clave es que las sugerencias todavía son válidas para muchos sectores.

De especial relevancia para Internet es el entrenamiento del usuario final donde se requieren procesos que no se agoten en la mera descripción de que es un paquete IP. Se debe avanzar hacia la "transparencia" de la tecnología. El usuario requiere de una capacitación que le indique nuevas formas de efectuar el trabajo que ya realizaba y no una especialización té ;cnica sobre microcomputadores. A fin de cuentas, deben convertirse en herramientas cotidianas donde el usuario no cambia su perfil profesional, sino que las utiliza como instrumentos para efectuar su trabajo de manera más eficiente.

NOTAS

1. Rutkowski, Tony. State of the Internet. Internet Society, septiembre, 1993.

2. BITNET: red fundamentalmente académica que cubre más de 30 países y ofrece correo electrónico y transferencia de archivos. Actualmente es parte de la Corporation for Research and Education Networking (CREN). UUCP proviene de protocolo Unix to Unix Copy que permite funciones similares a BITNET bajo líneas telefónicas. Estas dos redes tienen compuertas con Internet.

3. Red Hemisférica Inter-Universitaria de Información Científica y Tecnológica. Organización de Estados Americanos. XXXII Reunión Extraordinaria de la CEPCIECC. 18 de mayo de 1993. Estados Unidos.

4. Rodríguez, Germán. Networking Latin America and the Caribbean: Creating Alternatives. Proceedings of INET 93, Internet Society, August 17 20, 1993.

5. Current Alerting Service - Individual Article Supply (CAS IAS). En: BUBL server.

6. Cabezas, A.; V. Cid; A. Stutzin. BITNIS: Acceso a Bases de Datos a Través de Redes Académicas y Colaborativas de Computadores. 46 Conference and Congress FID, Madrid, 22 30 octubre 1992.

7. Prat, Anna María. Análisis Comparativo de Redes de Información en América Latina y el Caribe. Informe preparado para el CIID, Santiago, junio 1988.

8. Rodríguez, Gabriel. Las redes de información y comunicación en América Latina. Identificación de problemas, requerimientos tecnológicos y organización de flujos de información. Seminario sobre Redes Latinoamericana de Información, CIID, Lima, agosto 1990.