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60th IFLA General Conference - Conference Proceedings - August 21-27, 1994

Colecciones de mapas para el desarrollo social en Cuba

Nancy Machado Lorenzo
Biblioteca Geográfica y Mapoteca


ABSTRACT

Se presenta una información sobre la producción de mapas en Cuba y sobre las colecciones más importantes que existen en las bibliotecas del país. Se explica el impacto social de estas colecciones a partir del análisis que se hace de su utilización.


PAPER

INTRODUCCIÓN

En Cuba existen pequeñas colecciones de materiales cartográficos en diferentes tipos de instituciones, museos, archivos o bibliotecas Äpúblicas o particularesÄ, pero mapotecas como tales no hay, salvo en la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) y en el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía.

Es por ello, que el presente informe se dedica a caracterizar la Mapoteca de la BNJM, haciendo hincapié en los aportes realizados por la institución en el campo de la cartografía en los últimos años.

Origen de la colección de materiales cartográficos de la Biblioteca Nacional José Martí

El núcleo inicial de la llamada "mapoteca" de la BNJM fue la valiosa colección adquirida poco tiempo después de fundada la Biblioteca, perteneciente al destacado intelectual cubano Néstor Ponce de León. Donativos individuales y otras compras, como la de la colección de Manuel Pérez Beato, la fueron incrementando lentamente sin que existiera en aqu el entonces la idea de que esos fondos constituyeran una sección independiente.

Al respecto señala Juan Pérez de la Riva, investigador cubano el cual fungió como Asesor de la institución en la década del 60, que en el antiguo Castillo de la Fuerza los mapas se conservaban enrollados en fardos y estaban prácticamente fuera del servicio al público. Cuando se realizó el traslado al nuevo edificio de la Plaza de la Revoluc ión, la compañera Eudoxia Lage hizo un minucioso trabajo de restauración de las piezas más importantes y, aprovechando unos muebles que existían sin afectación prevista, se procedió a una elemental clasificación regional. La colección tenía entonces unas 600 piezas.

A partir del año 1959, en que triunfa la Revolución, la mapoteca comienza a desarrollarse progresivamente por una adecuada política de adquisición de materiales; por una parte, la llamada "biblioteca recuperada" evitó la dispersión de colecciones particulares de personas que abandonaron el país, por la otra se recibieron importantes donativos por p arte de algunas instituciones o ministerios, los cuales enviaron copias u originales, algunos de ellos antiguos. Unido a ello, se efectuaron compras de títulos o colecciones importantes, por ejemplo la del General Calixto García Vélez que incluye valiosísimos mapas y planos de los siglos XVII y XVIII, además de cuatro planos originales de La Habana en 1740, entre otras piezas de interés para los especialistas.

Entre los títulos más representativos adquiridos entonces puede citarse una carta de Cuba, 1:50 000 y el mosaico aéreo de toda la isla, 1:80 000. A partir del año 1962 se designa un especialista, el compañero Ernesto de los Ríos, para que labore en la custodia, organización, control bibliográfico de la colección, y brinde un servicio de calidad a investigadores y usuarios en general. No obstante ser un autodidacta, este bibliotecario dedicó más de veinte años al procesamiento de sus materiales cartográficos y a la compilación de varios repertorios bibliográficos que han podido ser publicados.

Caracterización de la mapoteca de la BNJM

En la actualidad, la mapoteca de la Biblioteca Nacional está considerada por especialistas en la materia como la más importante de Cuba y una de las más representativas de América Latina por la riqueza de las colecciones que la componen. Consta de más de 25 000 piezas, entre las que se encuentran mapas, planos y cartas náuticas.

En ella se conserva la serie completa de todos los mapas topográficos realizados en el país, incluyendo el de Vives (1825 1830), la colección de mapas de La Habana, capital de Cuba, desde 1615 hasta la actualidad, la cual comprende más de 500 ejemplares, otros importantes mapas correspondientes a ciudades u otras localidades del interior de la isla. También se incluyen otros mapas extranjeros, tanto antiguos como modernos. Por otra parte, se guardan varios cientos de ejemplares de cartas hidrográficas, una serie de denuncios mineros que incluye más de 3000 piezas y una colección de Atlas con cerca de 300 volúmenes. Como material de referencia se conservan catálogos impresos por las mapotecas más importantes del mundo. En lo que respecta a los mapas valiosos, poseemos obras que muestran la concepción geográfica de Cuba de las diferentes escuelas cartográficas, que afortunadamente han llegado hasta nuestros días. Corresponden al siglo XV, 3 piezas, 24 al siglo XVI, 14 al XVII, 40 al XVIII y 243 al XIX. De estos, 102 son de carácter histórico y el resto pueden clasifica rse en otras materias.

Dentro de las piezas más valiosas que posee la BNJM tenemos:

El primer mapa científico de Cuba levantado por el Barón de Humboldt (1764 1859), publicado en 1826.

El mejor mapa de Cuba durante el siglo XIX, obra del modesto geógrafo y agrimensor cubano Esteban Pichardo (1799 1879), publicado por separado en 35 hojas sueltas, su Isla de Cuba. Carta Geo topográfica, ejemplar rarísimo. Consigna el estado de Cuba con bastante precisión en la situación y nombres de cafetales, ingenios, hatos, ríos, asentamientos urb anos y rurales.

Los materiales cartográficos contenidos en los libros raros y valiosos que componen otra sección del Departamento de Salas Especializadas complementan la riqueza informativa con que cuenta la institución en el campo de la Cartografía, ya que en ellos aparecen mapas y planos originales que no se conservan en muchos casos por separado en la colección de la mapotec a.

El procesamiento de los materiales cartográficos de la BNJM

En la BNJM se elaboró una clasificación propia sobre la base de la utilizada por la National Geographical Society de New York y el State Department de Washington. Según puso de manifiesto el autor en la nota preliminar, su labor fue más bien de unificación de los diversos métodos en uso.

Este manual consta de una relación de "determinantes de materia de los mapas", de un "esquema de notación interna para nombres en general" y otro "para la clasificación de planos en La Habana". Va acompañado de una tabla geográfica numérica y de un índice alfabético. En lo que respecta a la catalogación de los materiales cartográficos se emplearon en parte las reglas de la American Library Association realizándose ajustes que se consideraban necesarios de acuerdo con la experiencia del especialista responsabilizado con la colección.

Años después, y de acuerdo con el plan de normalización existente en el país, que promovía la redacción de normas cubanas de descripción bibliográfica de distintos tipos de documentos con vistas a garantizar el intercambio de los registros a escala nacional e internacional, se decidió redactar la norma cubana de descripción bib liográfica de materiales cartográficos, la cual se encuentra en fase de aprobación. Una vez aprobada se procederá a su publicación y distribución por el territorio nacional. A partir de entonces será de obligatorio cumplimiento en todas las instituciones cubanas y su estudio se incluirá en los programas de la asignatura de Catalogaci&oacut e;n de los diferentes niveles de la especialidad. Tal y como se ha hecho con respecto a otras normas cubanas, se procederá a seminariar al personal que labora en las bibliotecas u otros centros en la interpretación de la norma.

Servicios al público de la mapoteca de la BNJM

El servicio de préstamo de los materiales cartográficos se brinda a través de la llamada Sala Cubana, en la cual conjuntamente con ellos se pueden consultar libros, folletos y publicaciones periódicas cubanas del siglo XIX o relacionadas de alguna forma con el país, manuscritos, libros raros y valiosos, fotografías y grabados. En el catálogo de dicha sala se mantiene una parte dedicada a la mapoteca, en la que siguiendo una ordenación de tipo diccionario, se le ofrecen al usuario autores, títulos o materias en estricto orden alfabético. El acceso a los materiales cartográficos se realiza de forma directa, permitiéndose la consulta de los originales a los usuarios que justifican la demanda mediante una carta del organismo a que pertenecen, ya que está prohibido reproducirlos. Se ha previsto, una vez que se disponga del equipamiento y los insumos necesarios, llevar a cabo la reprografía del total de materiales cartográficos de la colección para, a partir de ese momento, suspender la entrega de los originales, salvo casos excepcionales. Otro servicio muy utilizado por parte de usuarios nacionales o extranjeros es el de Referencia, que va desde la evacuación de sencillas demandas planteadas por ellos hasta la confección de listados bibliográficos sobre una temática dada.

La actividad bibliográfica desarrollada por la BNJM en el campo de la cartografía

Como antecedente de trabajos dedicados al control bibliográfico de los materiales cartográficos se encuentra la Cartografía Cubana del British Museum, compilada por el primer director de la institución, Domingo Figarola Caneda, en la cual se recogen cronológicamente cartas, planos y mapas de los siglos XVI al XIX. El control bibliográfico de toda la producción editorial del país es responsabilidad de la BNJM, la cual desde los primeros años de la década del 60 se ha hecho cargo de la compilación de la bibliografía cubana corriente y retrospectiva. Los materiales cartográficos se incluyen por primera vez en la bibliografía corriente a partir de l año 1977, recogiéndose los mapas publicados en el país desde el año 1959 hasta 1976. Dada la poca incorporación de nuevos títulos que se fue presentando anualmente se decidió que esa sección apareciera con una perioricidad no definida de antemano, realizándose acumulaciones cuando se contara con una cifra representativa de asientos .

De acuerdo con esa política, en el volumen correspondiente a la Bibliografía Cubana 1990 se incluyó la Cartografía correspondiente al período 1977 1991, la cual se encuentra en fase de publicación. Ernesto de los Ríos compiló el Nomenclátor geográfico y toponímico de Cuba 1860 1872, publicado por la BNJM en 1970, basado en la obra Isla de Cuba. Carta Geográfica de Esteban Pichardo (1799 1879), publicada en 1875, y que constituye una joya de la cartografía cubana, siendo copiada por otros cartógrafos del siglo XIX y principios del XX. Dicho nomenclátor consta de 11 550 nombres de localidades, hatos, accidentes geográficos, etc., y constituye una importante obra de referencia para realizar estudios actuales o retrospectivos de tipo histórico geográfico relacionados con el país. Cada nombre va acompañado de la clasificación, número de la hoja y coordenadas.

Ríos compiló también una Cartografía selectiva que da a conocer lo más valioso de la colección de la BNJM y que estaba ya en proceso de edición al ocurrir su fallecimiento. Consta de un índice geográfico, ordenado cronológicamente por materias y que funge como tabla de contenido de la obra. A continuación se presenta la cartografía, la cual se complementa con un índice de autores. En los asientos bibliográficos se especifica si se trata de copias, en qué biblioteca se encuentra el original, y se ofrece además la clasificación del material en cuestión para una más rápida localización en el estante.

Otros títulos compilados por este especialista son Cartobibliografía de Africa en la Mapoteca y Cartobibliografía de Asia en la Mapoteca, en los cuales se recopilan mapas, planos y atlas de cada uno de esos continentes, sus regiones, países y ciudades, contemplados en diversas épocas. Su ordenación es cronológica bajo cada una de las materias. Ot ra obra de referencia preparada de forma manuscrita es la Bibliografía selectiva sobre cartas náuticas de Cuba compilada por la Licenciada Nancy Machado Lorenzo, en la cual en un orden estrictamente cronológico se refleja la colección de cartas náuticas cubanas. Consta además de un índice de interés geográfico que recoge puntos geográficos, cartográficos y entidades coorporativas relacionadas con esta ciencia del mar. Desde hace pocos años la BNJM ha llevado a cabo una línea de investigación sobre Fondos Raros y Valiosos, efectuándose la tutoría de trabajos de curso, de diploma, proyectos de grado, entre otros, en los que se caracterizan total o parcialmente algunas de las colecciones que componen los fondos de la sección de igual nombre.

En lo que respecta a los materiales cartográficos incluidos en esos libros, se han descrito a nivel analítico, o en otros casos se ha hecho mención a ellos en descripciones a nivel general de los títulos que los contienen. Por ello, estos trabajos constituyen verdaderos repertorios de referencia para el personal de la mapoteca, o para usuarios interesados en el tema. Por otra parte, en los propios trabajos de diploma se recomienda la reproducción de los materiales cartográficos que se detectan en cada caso. Aun cuando hasta el momento no ha sido posible obtener esas copias por no contar con los insumos necesarios, el tener el control de lo "existente" permitirá llevar a cabo la tarea a la mayor brevedad una vez que se disponga de los rec ursos.

Como parte de esta línea de investigación de la BNJM se han hecho además dos trabajos dedicados especialmente a los materiales cartográficos: el trabajo de curso Cartografía de América y el Caribe de los siglos XVI XVII y el trabajo de diploma: Cartobibliografía: isla de Cuba Siglo XIX. En ambos casos las compiladoras fueron alumnas, adiestrada s por la tutora en las especificidades de ese tipo de materiales, lo que trae como consecuencia que por otra parte se disponga de un personal ya entrenado en la temática que una vez graduado puede laborar en cualquier otra mapoteca del país, y por la otra se dispone de una fuerza de trabajo adicional que ayude al personal en plantilla en labores de compilación bibliográ ;fica o catalogación.