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To Bangkok Conference programme

65th IFLA Council and General
Conference

Bangkok, Thailand,
August 20 - August 28, 1999


Code Number: 016-123_S
Division Number: IV
Professional Group: Bibliography
Joint Meeting with: -
Meeting Number: 123
Simultaneous Interpretation:   No

Bibliografía Nacional en Australia: avanzando hacia el próximo milenio

Peter Haddad
Technical Services
National Library of Australia


Abstract

La bibliografía nacional está experimentando cambios. Sus fundamentos se basan en un eficaz sistema de depósito legal y en el uso de unas normas perfectamente aceptadas, pero la naturaleza, formato, presentación y modo en que las bibliografías nacionales se realizan está evolucionando con el fin de reflejar los cambios tecnológicos y los intereses de los usuarios. La experiencia en Australia donde la bibliografía nacional impresa ha sido sustituida por el acceso a la base de datos puede ser de interés para otros que se enfrenten con el mismo tipo de presiones al llevar a cabo dichos cambios.


Paper

Comunicación

La bibliografía nacional, en todas partes del mundo, está entrando en un período de cambio y de necesidad de revisar viejos conceptos. Este artículo describe los cambios de la bibliografía nacional en Australia y los aspectos de la bibliografía nacional australiana en un intento de mantener destacados a sus responsables. A pesar de las distintas circunstancias en cada país, muchas de las publicaciones serán conocidas por la mayoría de los países comprometidos en la producción de la bibliografía nacional. Para información más detallada sobre bibliografías nacionales específicas véase la excelente publicación de Barbara L. Bell, An annotated guide to current national bibliographies, 2 ed. Munchen: K.G. Saur, 1998.

La bibliografía nacional no puede ser ignorada en un país. En primer lugar es la cultura permanente y el registro documental de las publicaciones de un país que recogen el conocimiento acumulado, las actividades y logros de las personas en todos los campos del esfuerzo humano. Las bibliografías nacionales ayudan a las bibliotecas en la selección y adquisición de nuevos materiales y sirve como conocimiento actual y como fuentes de referencia para los bibliotecarios, investigadores y bibliógrafos. Y en segundo lugar los registros bibliográficos que forman la bibliografía nacional constituyen la base para la realización del Control Bibliográfico Universal cuyo objetivo es la creación de una "información bibliográfica básica sobre todas las publicaciones editadas en todos los países de manera que sea aceptable a nivel internacional y disponible universal y rápidamente". El control bibliográfico universal considera a cada país como responsable del control bibliográfico de sus propias publicaciones.

Los dos cimientos de la bibliografía nacional son mantener una organización eficaz del depósito legal y el uso de unas normas bibliográficas ampliamente aceptadas. La primera asegura en un listado completo la producción editorial de la nación, y la segunda permite el intercambio de los registros de la bibliografía nacional al mismo tiempo entre las bibliotecas tanto de dentro como de fuera del país productor.

El depósito legal es esencial para las bibliografías nacionales. Hay países que elaboran buenas bibliografías nacionales sin una legislación sobre el depósito legal, pero en ambos casos es porque las relaciones entre los editores y las bibliotecas son buenas y el panorama editorial es firme y bien definido. Para muchos países de la zona Pacífico-Asiática, incluida Australia, no es éste el caso. En un número considerable de países no existen relaciones entre editores y bibliotecas, mientras que en otros las barreras existentes son la descentralización de la edición y las grandes distancias. En la región que nos ocupa observamos una amplia diversidad desde países que tienen leyes de depósito desde hace ya algún tiempo (Australia desde 1912) hasta otros que no tienen unas normas de depósito legal o aquellos en los que existiendo leyes éstas han caído en desuso o son largamente ignoradas.

Incluso aquellos países donde hay normas para el depósito de material publicado, hay una necesidad de mantener las leyes actualizadas. La ley de depósito legal de Australia es un buen ejemplo. La ley actual fue aceptada en 1968 y establecía el depósito legal de libros, publicaciones periódicas, periódicos y panfletos, partituras, mapas, planos y cartas náuticas. No estaban incluidas las películas ni los registros sonoros. Poco después una Ley incluía los formatos de microfilm y la microficha. Más recientemente han surgido las publicaciones electrónicas, ya sean discos, CD-ROMs u online pero todavía no están cubiertas por la legislación del depósito legal.

Las bibliotecas australianas están especialmente preocupadas por las publicaciones online, y cómo puede aplicarse en ellas el concepto de "depósito". Mientras que mucho material publicado online es por puro orgullo y es poco significativo o de escaso valor, otras son de carácter erudito, científico o informativo, pero incluso lo efímero e insignificante tiene un cierto interés cultural y sociológico. Este material es frágil y temporal por naturaleza, y algunos materiales, como los primeros ejemplos de publicaciones seriadas electrónicas ya han desaparecido. No hay ninguna ley de depósito que permita su conservación por instituciones depositarias y es poco probable que muchos de estos materiales de Internet sobrevivan más allá de su vigencia económica y comercial y que ni siquiera puedan ser recogidos por la bibliografía nacional.

La Biblioteca Nacional de Australia ha jugado un papel importante durante muchos años instando a la reforma de la legislación de depósito legal en Australia. En 1995 el Ministro de Justicia Australiano solicitó al Comité de Revisión de la Ley de Derecho de Autor ("Copyright Law Review Committe") la investigación e informe sobre el número de publicaciones sujetas a copyright y la revisión y síntesis del Copyright Act 1968. Este informe fue publicado este año y aconsejaba extender el concepto de depósito legal a los materiales electrónicos. Si esto se lleva a cabo (y tanto los editores como las entidades encargadas de recoger el copyright están revisándola) significará mucho más para la Biblioteca Nacional de Australia que el mero hecho de elaborar listados sobre publicaciones online en su bibliografía nacional. Esto implicará que la Biblioteca tendrá que desarrollar maneras de "controlar" estas publicaciones de Internet, seleccionando aquellas para la catalogación e inclusión en la bibliografía nacional y finalmente conservarlas, archivándolas y haciéndolas accesibles durante un largo período de tiempo. Si la biblioteca nacional u otras bibliotecas importantes de un país no se comprometen en este papel, es poco probable que otro lo consiga.

En una bibliografía nacional son importantes las normas si los registros van a ser intercambiados y si el uso de los datos sirve a múltiples propósitos. En Australia ha habido una cierta tensión entre la inclusión de información en los registros bibliográficos que potencialmente sirve a una variedad de objetivos útiles, y la necesidad de no hacer los registros demasiados complejos si la bibliografía es para uso de editoriales de la nación. La bibliografía nacional en Australia por lo tanto se ha desarrollado desde una norma básica atendiendo a unas normas de alta calidad pero que puedan ser adaptadas a varios niveles de complejidad dependiendo de la naturaleza del material.

El formato de la bibliografía nacional en Australia ha sufrido cambios importantes. De ser volúmenes semanales, mensuales (más tarde quincenales) y acumulativos impresos anuales con ediciones cuatrimestrales acumulativas en microficha, la bibliografía nacional australiana comienza a aparecer con menor frecuencia reflejando no sólo el alto coste de impresión y distribución sino también la disponibilidad de la información online. La publicación quincenal impresa finalizó en 1985. La publicación del acumulativo anual de la ANB (bibliografía nacional australiana) finalizó con el volumen anual de 1993 y las ediciones impresas y en microficha cesaron completamente con la publicación de diciembre de 1996. Desde este momento, la información ha estado disponible mensualmente en un fichero ftp bajo el título "Recent Australian Publicactions" extraído de la base de datos de la Bibliografía Nacional.

Sin embargo, estos cambios rápidos en las formas tradicionales de publicación han generado numerosos problemas. Fue muy criticada la decisión de terminar con la bibliografía nacional impresa. Muchos bibliotecarios lamentaban que una herramienta de selección útil desaparecía. Otros tenían la sensación de que el fichero electrónico no sería tan útil porque contenía cantidad de información inédita. Había un acuerdo unánime de que el requisito para un registro permanente de la producción nacional impresa no consiguiera el objetivo con este cambio.

Para responder al descontento general la Biblioteca Nacional de Australia formó un Grupo Consultivo (Advisory Group) formado por bibliotecas del estado y universitarias, y por la Organización del Estado para Investigación Científica e Industrial (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation). Este grupo elabora una serie de recomendaciones en todos los aspectos de la bibliografía nacional intentando unificar las necesidades de sus muchos responsables, y además siendo consciente de la cantidad de recursos y dinero disponible. Reconocieron que para Australia la bibliografía nacional impresa ha desaparecido para siempre. En su lugar, el uso del sistema nacional Kinetica como vehículo de distribución, permite la permanencia de la base de datos de la bibliografía.

Hasta la fecha la función de la bibliografía nacional en Australia ha sido ampliamente centralizada en la Biblioteca Nacional de Australia. Los cambios menores que se han hecho en la colección de la Biblioteca fueron a principios de los años 90 allí donde los títulos de publicaciones seriadas eran puramente de interés local y no se recogían en la Biblioteca Nacional, y pasó a la correspondiente biblioteca estatal. Australia era afortunada poseyendo un sistema en red de catalogación compartida para la bibliografía en red australiana (ABN), un sistema ahora sustituido por Kinetica. Esto ha significado que la bibliografía nacional australiana podría aceptar la contribución de registros desde otras bibliotecas participantes como parte de la bibliografía nacional. Esas bibliotecas han llegado a ser capaces de catalogar en red como algo normal, y campos tales como el lugar de publicación y la fecha se han utilizado para seleccionar el material deseable para la bibliografía nacional. Esto significa la aceptación de al menos una regla uniforme en algunos casos, pero las bibliotecas australianas han aceptado que un registro más corto es mejor que ninguno. En Australia vemos que continua esta tendencia. Si la bibliografía nacional recogió alguna vez las películas australianas y los registros sonoros (cosa que la Biblioteca Nacional no posee en su colección) la bibliografía nacional deberá aceptar la entrada desde el Archivo Nacional de Película y Sonido. Esta institución recoge estos materiales, y está esperando en convertirse en la institución depositaria oficial para el material audiovisual en un futuro próximo. La situación es posible que sea algo similar para las publicaciones electrónicas. A causa de las dificultades propias de la colección y conservación de este material, es poco probable que la Biblioteca Nacional llegue a ser capaz de recoger, conservar y enumerar muchos de ellos para la bibliografía nacional. En su lugar, es probable que se desarrolle un modelo de cooperación que implique a las bibliotecas estatales, la Biblioteca Nacional y otras entidades encargados del depósito y conservación de materiales para que el registro de dichos materiales para la bibliografía nacional sea un esfuerzo compartido.

En resumen, después de un período de estabilidad y confianza en los años 80, la década de los 90 ha sido un período de cambios para la bibliografía nacional en Australia. Se ha asistido a la desaparición de las formas tradicionales tanto impresas como en microficha de la bibliografía, la aparición de las nuevas formas electrónicas de publicación (cuya recuperación, registro y conservación trae problemas a las bibliografías nacionales); la reforma de la anticuada legislación del depósito legal; y el paso para la bibliografía nacional australiana de un entorno centralizado a otro descentralizado.

En Australia asistimos a los siguientes retos en la bibliografía nacional:

  1. Ampliación de la bibliografía nacional por la inclusión de una extensa variedad de formatos. Esto naturalmente se da en un entorno descentralizado y requiere la implicación de sectores no-bibliotecarios (por ejemplo haciendo uso de metadatos creados por productores y editores de publicaciones electrónicas online). Las publicaciones que surgen de este acercamiento podrán mostrar que puede hacerse el control sobre la bibliografía y surgirán nuevas preguntas sobre normalización y contenido de la bibliografía. Cómo podrá la agencia bibliográfica nacional responsable de coordinar la entrada de datos para la bibliografía nacional asegurar un producto útil online que esté disponible a los usuarios, y no sea el resultado de una agrupación anárquica de material?

  2. Un segundo reto será hacer frente al volumen del mercado editorial nacional. A pesar de que el hecho de la descentralización y los registros compartidos quitarán trabajo a la agencia bibliográfica nacional, la necesidad de incluir las publicaciones electrónicas, incluso habiéndose elaborado unas directrices firmes de selección significa que seguirá siendo fuente de problemas en el nuevo milenio.

  3. La bibliografía nacional retrospectiva no es afortunadamente una publicación muy continuada durante los años ochenta que llevó a la publicación de Australian National Bibliography 1901-1950 en 1988. Pero hay una necesidad en Australia para una versión retrospectiva de la bibliografía nacional, especialmente para después de 1996 y el final del volumen anual impreso de la Australian National Bibliography. Este podría ser en formato CD-Rom. Aquí los temas a tratar serán la conservación, la difusión y la decisión de con qué frecuencia serán elaboradas.

  4. Otro reto será hacer la bibliografía nacional mucho más familiar al usuario. Como parece tan seguro de que la versión legible en máquina online de la bibliografía nacional será la forma más común y más utilizada, para esto será necesario cuidar el diseño de sus productos y hacer su uso más fácil para quienes los consulten. Esto puede implicar el diseño de una bibliografía nacional que se adapte según las opciones, productos o visiones distintas de los diferentes grupos de interesados.

En resumen, creemos que el concepto de bibliografía nacional sigue siendo válido y esencial. Sin embargo, la forma que adopte y las oportunidades que el acceso y las publicaciones electrónicas abran para las bibliografías nacionales está sólo empezando a descubrirse.

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Latest Revision: July 15, 1999 Copyright © 1995-2000
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